
En los últimos años, los huracanes han dejado de ser desastres aislados para convertirse en una señal clara de nuestra vulnerabilidad colectiva. Las aguas del Atlántico se calientan, las tormentas se intensifican con una velocidad sin precedentes y las comunidades enfrentan los costos más altos: pérdida de hogares, cortes eléctricos prolongados y riesgos crecientes para la salud.
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Durante el reciente webinar de EcoMadres, tres expertos—John Morales, reconocido meteorólogo y fundador de ClimaData, la Dra. Gredia Huerta-Montañez pediatra y cofundadora de Puerto Rico Clinicians for Climate Action, y Perla Marvell, editora en Yale Climate Connections—exploraron cómo la crisis climática está transformando nuestras vidas y qué podemos hacer para protegernos y fortalecernos como comunidad.
Cómo el cambio climático alimenta los huracanes
Morales explicó que el calentamiento global se debe principalmente a la quema de combustibles fósiles por parte del ser humano. Aunque un aumento promedio de 1,3 grados parezca pequeño, sus efectos son inmensos.
En el Atlántico, por ejemplo, temperaturas más altas significan aguas más cálidas lo que alimentan huracanes más poderosos y rápidos. Cada vez son más frecuentes los eventos de “intensificación rápida”, cuando un ciclón aumenta sus vientos en casi 100 km/h en tan solo 24 horas. Esto significa más huracanes categoría 4 y 5, como María en Puerto Rico o Harvey en Houston, con impactos devastadores.
“En el siglo XX, un huracán como María ocurría cada 200 años. Al final de este siglo, podría ocurrir cada 20 años”, advirtió Morales. Con esta frecuencia, ¿podrían nuestras sociedades realmente recuperarse entre un evento extremo y el siguiente?
Los efectos de un huracán sobre la salud perduran mucho después de la tormenta
Las consecuencias de una tormenta no terminan cuando pasa.
La Dra. Huerta-Montañez subrayó que los huracanes no solo destruyen viviendas, sino que también afectan servicios vitales como la electricidad, el agua potable, el transporte y la atención médica. Esta alteración puede conllevar más riesgos para la salud, entre ellos:
- Enfermedades respiratorias, alergias y asma.
- Infecciones por alimentos y agua contaminados.
- Golpes de calor y enfermedades relacionadas con el calor extremo
- Trauma y muerte mientras las personas intentan evacuar y luego reconstruir sus hogares.
“Cuando llega un huracán, el sistema de salud enfrenta muchos inconvenientes justo cuando más se necesita. La exposición a toxinas aumenta y no todos enfrentamos el mismo riesgo: las personas con menos recursos suelen ser las que más sufren las consecuencias,” expresó la Dra. Esto puede incluir los niños pequeños, las mujeres embarazadas, los adultos mayores y las personas con enfermedades crónicas o sin redes de apoyo.
La comunicación es esencial para lograr la justicia
Marvell destacó que la comunicación es una herramienta esencial de justicia. Entender la ciencia no basta si no logramos traducirla en mensajes que conecten con la vida cotidiana de nuestras comunidades.
“Lo más importante es reconocer a las comunidades que están en la primera línea de la crisis climática,” señaló Marvell. “Como comunicadores, tenemos la responsabilidad de informar y usar cada plataforma posible para llevar el mensaje a quienes más lo necesitan.”
Sus principios clave para una comunicación eficaz sobre el fenómeno meteorológico extremo provocado por el clima incluyen contar historias que conecten la ciencia con la experiencia vivida, reconocer las barreras del idioma y adaptarse a las diversas formas en que se habla español.
Preparación para los desastres y desarrollo de la resiliencia
Los tres expertos coincidieron en que las soluciones requieren acción comunitaria, justicia energética y acceso equitativo a la información. Estas son las medidas más importantes que podemos tomar para fortalecer la resiliencia:
- Debemos exigir políticas que prioricen la salud y la seguridad de las familias por encima de los intereses corporativos.
- No podemos depender únicamente de la respuesta del gobierno. La experiencia de Puerto Rico tras el huracán María demostró que necesitamos redes de apoyo, planes de emergencia para hogares y lugares de trabajo, kits de emergencia listos para usar y vacunas al día para afrontar cualquier tormenta.
- Debemos buscar fuentes confiables, compartir información verificada y ayudar a otros a identificar la desinformación.
Los ciclones seguirán fortaleciéndose, pero también puede fortalecerse nuestra respuesta. Cada conversación, cada Cafecito, y cada acción local suma a un movimiento más grande: comunidades informadas, saludables y preparadas que reclaman la justicia en cada respiro.
Obtenga más información sobre cómo prepararse para el próximo huracán con nuestra hoja informativa.
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