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Los contaminantes del aire asociados con las operaciones petroleras contribuyen a graves impactos en la salud de los seres humanos, especialmente en mujeres embarazadas, bebés y niños. Las personas que viven cerca de operaciones de extracción de petróleo y gas – también conocido como gas natural - corren un mayor riesgo de ser expuestas a una amplia variedad de contaminantes de aire. Estos incluyen, entre otros, compuestos orgánicos volátiles (COV, como el benceno), partículas finas (también conocidas como hollín o PM2.5), sulfuros de hidrógeno, óxidos de nitrógeno (conocidos como NOX en inglés), así como aguas subterráneas contaminadas, ruido, malos olores y humos de escape generados por el tráfico asociado con dichas operaciones. El gas metano, un potente gas de efecto invernadero que acelera el cambio climático, también es emitido durante las operaciones de extracción de petróleo y gas. Este último puede contribuir a la formación de ozono a nivel del suelo, o “smog”, el cual puede afectar aún más la salud.

La contaminación de aire emitida por las operaciones petroleras es subestimada y no se reporta lo suficiente. La contaminación proveniente de los procesos de “ventilación y quema” (la liberación o quema de gases no deseados) por sí sola, provoca más de 700 muertes prematuras y 73,000 episodios de empeoramiento de asma en niños. Las madres que viven cerca de pozos petroleros tienen una mayor probabilidad de dar a luz a bebés más pequeños. Un bajo peso en recién nacidos puede afectar su desarrollo y generar problemas de salud a futuro.
La contaminación procedente de las operaciones de petróleo y gas también puede viajar largas distancias, afectando a poblaciones alejadas de su fuente. El reducir las emisiones derivadas de la producción de petróleo y gas es fundamental para la salud de los niños, sin importar dónde vivan. También es esencial hacerlo con el fin de lidiar con el cambio climático, ya que estas operaciones también emiten toneladas de gases de efecto invernadero que calientan el clima.

Las mujeres embarazadas y los niños son especialmente vulnerables
Por cada libra de peso, los niños comen y beben más, y respiran más rápidamente que los adultos, lo que causa que los bebés y los niños sean especialmente vulnerables ante la contaminación por petróleo y gas. Durante los períodos de crecimiento y desarrollo en la niñez, estos químicos ambientales pueden alterar los procesos biológicos normales. Además, los pulmones, el cerebro y el sistema reproductivo de los niños continúan desarrollándose después del nacimiento. Algunos de los impactos de salud conocidos, causados por los contaminantes de las operaciones de petróleo y gas en personas embarazadas, bebés y niños, incluyen:
- Bajo peso al nacer. El vivir cerca de pozos de gas natural está correlacionado con un menor peso en recién nacidos, lo cual aumenta su riesgo de una muerte prematura, infecciones y problemas de aprendizaje.
- Defectos cardíacos congénitos. Las embarazadas que viven en un área con muchos pozos de gas natural que estén a menos de 10 millas de su hogar, corren un mayor riesgo de tener bebés con defectos cardíacos congénitos.
- Embarazo de alto riesgo y parto prematuro. La proximidad a los pozos de gas natural aumenta la probabilidad de que los embarazos sean de alto riesgo, y que los partos sean prematuros.
- Síntomas en las vías respiratorias superiores. El vivir cerca de las operaciones de petróleo y gas puede aumentar síntomas en las vías respiratorias superiores (nariz, fosa nasal, laringe y faringe).
- Trastornos de salud mental. Las personas que viven cerca de ductos de gas natural – tanto aquellos que tan solo han sido propuestos, como aquellos ya en funcionamiento - experimentan mayores niveles de estrés, ansiedad y depresión.
- Cáncer y trastornos del desarrollo. La exposición al benceno puede afectar el desarrollo pulmonar de los niños y aumentar el riesgo de cáncer y trastornos de desarrollo en ellos, y también causar daños a su sistema inmunológico, neurológico y reproductivo.
Algunos contaminantes que emanan de las operaciones de petróleo y gas


La justicia ambiental
Los perjuicios de salud causados por la contaminación de aire que genera la industria del petróleo y gas, no están distribuidos de manera equitativa. Por ejemplo, los impactos del procesamiento de estos hidrocarburos, al igual que el proceso conocido como “como la quema y la ventilación”, afectan desproporcionadamente a comunidades hispanas e indígenas de bajos ingresos, y que han sido históricamente marginadas. El racismo sistémico ha creado prácticas que obligan a las personas de color a vivir en lugares con mayor exposición a la contaminación del aire y, como resultado, a tener tasas de asma infantil más altas que el promedio. Las personas embarazadas que viven en zonas urbanas cercanas a pozos petroleros de alta producción tienen más probabilidades de dar a luz a bebés de bajo peso.

¿Cómo puedo proteger a mi bebé?
La industria petrolera no mide ni divulga adecuadamente la contaminación de aire que produce. Aquellas familias preocupadas que vivan cerca o relativamente cerca de operaciones de petróleo y gas, pueden documentar su propia salud. Si nota síntomas como sarpullidos cutáneos, vómitos, fatiga, dolor de cabeza o hemorragias nasales, puede visitar a su médico y comunicarse con su departamento de salud local y la agencia ambiental estatal. Las familias también pueden unirse a EcoMadres para exigir que nuestros legisladores establezcan las regulaciones más estrictas posibles con respecto al petróleo y el gas natural, reduzcan las emisiones que contaminan el aire, y fomenten una mejor salud para nuestros niños.
Lista completa de fuentes.
Publicado en junio de 2024




