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El cambio climático causado por el ser humano está provocando fenómenos meteorológicos cada vez más extremos. Los gases de efecto invernadero procedentes de la quema de combustibles fósiles, están causando que gran parte de nuestro planeta se esté haciendo más cálido y húmedo. Las temperaturas han aumentado de forma constante desde la década de 1980, y hoy en día estamos viviendo olas de calor más extremas, incendios forestales más severos, huracanes más violentos, inundaciones más intensas y sequías más áridas. Ciertos términos inquietantes como "ciclón bomba", que antes eran jerga de meteorólogos y expertos en meteorología, se han hecho comunes a medida que estos fenómenos meteorológicos ocurren con mayor frecuencia.
¿Cómo genera el cambio climático fenómenos meteorológicos extremos?
Los fenómenos meteorológicos extremos son reflejo de que el clima está alterado. Cuando el aire se calienta, retiene más humedad que el aire más frío, por lo que una atmósfera más cálida causa tormentas más fuertes, que pueden detonar lluvias y nevadas sin precedentes. Al mismo tiempo, las sequías pueden intensificarse en algunas áreas, ya que las temperaturas elevadas también impulsan la evaporación y cambian los patrones de precipitación. El aumento en las temperaturas también está prolongando e intensificando la temporada de incendios forestales, además de provocar el derretimiento del hielo glacial, y con ello causando la elevación del nivel del mar. Esto, a su vez, puede provocar marejadas ciclónicas, erosión e inundaciones.

¿Cuáles son los impactos del clima extremo?
El clima extremo afecta cada faceta de nuestras vidas. Cada vez más personas experimentamos estos impactos en nuestras propias comunidades: en los últimos años, más de 4 de cada 10 personas en EE. UU. vivieron en condados afectados por desastres climáticos, y alrededor del mundo los impactos climáticos exponen a aproximadamente mil millones de niños a riesgos extremos.
Los árboles, que ayudan a mitigar el cambio climático al absorber y almacenar dióxido de carbono extraído del aire, se queman en incendios forestales o son arrancados de raíz en inundaciones. Los bomberos realizan trabajos cada vez más peligrosos, y el humo de los incendios forestales es perjudicial para la respiración de todos. Los trabajos de limpieza y recobro después de las tormentas, son extremadamente costosos para los gobiernos, las comunidades y las personas.
El clima extremo también tiene costos sociales. Puede dificultar el cultivo de alimentos, causar escasez de agua potable y generar una disminución en la seguridad laboral y de vivienda. En algunas zonas, estos impactos hacen que la vida sea insegura, obligando a las personas a huir de sus hogares y migrar a zonas más seguras.

¿Cómo perjudican los fenómenos meteorológicos extremos a la salud humana?
Los fenómenos meteorológicos extremos pueden afectar nuestra salud de diversas maneras. El calor extremo se ha relacionado con un aumento en hospitalizaciones por problemas respiratorios y cardíacos. Las olas de calor empeoran la contaminación atmosférica, lo que a su vez puede provocar ataques de asma, mayor vulnerabilidad a infecciones e incluso cáncer de pulmón, infartos y derrames cerebrales. El humo de los incendios forestales contiene partículas finas, también conocidas como PM2.5 u hollín, que están entre las principales causas de muerte prematura a nivel mundial. La contaminación atmosférica es especialmente peligrosa para las mujeres embarazadas, los bebés, los niños y los ancianos.
Las lluvias fuertes y las marejadas ciclónicas pueden aumentar la transmisión de enfermedades como la malaria. El moho y la contaminación son motivo de preocupación en viviendas, escuelas y otros edificios inundados. La sequía también puede afectar el agua potable, la agricultura y la calidad del aire. Y los desastres climáticos extremos, como los huracanes y los incendios forestales, están relacionados con la depresión, la ansiedad, los traumas y otros impactos en la salud mental.

El clima extremo es un problema de justicia ambiental
Las comunidades de color, que han sido marginadas históricamente, suelen ser las primeras y más afectadas por los desastres climáticos, y soportan una carga desproporcionada a causa del clima extremo.
Debido a prácticas históricamente discriminatorias en la planificación urbana, como la segregación residencial (“redlining”), las personas afroamericanas y latinas tienen más probabilidades que las personas blancas de vivir en las llamadas “islas de calor” urbanas, que son vecindarios que carecen de sombra adecuada, con más zonas de concreto que atrapan el calor y pueden ser hasta 6°C (22 °F) más calientes que las zonas suburbanas y rurales aledañas. El calor extremo dificulta que los niños jueguen al aire libre de forma segura, y puede dificultar el proceso de aprendizaje en escuelas, especialmente en edificios sin aire acondicionado.
Las tormentas fuertes suelen afectar más a las comunidades de color, que ya se han visto marginadas desde siempre. Las familias de bajos ingresos tienen más probabilidades de vivir en viviendas precarias, y carecen de los recursos para evacuar o reubicarse. También tienen más probabilidades de vivir cerca de instalaciones industriales o sitios contaminados. Las inundaciones pueden transportar altos niveles de contaminación tóxica desde estos sitios a los vecindarios cercanos.
Las comunidades blancas suelen recibir más ayuda federal después de tormentas y otros desastres. Las comunidades de color con poca capacidad financiera tienden a enfrentar cortes más prolongados en el suministro de energía, lo que puede dejar a los residentes sin acceso a calefacción, refrigeración y electricidad.

¡Toma acción!
Un futuro sostenible y resiliente depende de una política climática sólida. Necesitamos que nuestros líderes en todos los niveles de gobierno promulguen leyes y políticas que nos ayuden a evitar las peores catástrofes climáticas, y permitan adaptarnos a los fenómenos meteorológicos extremos provocados por el calentamiento global.
Una de las cosas más efectivas que puedes hacer es llamar o escribir a tus legisladores. Ellos trabajan para ti. Inspíralos a que prioricen las soluciones a favor del clima. Luego, ¡ayuda a generar un movimiento de acciones decisivas animando a tus familiares y amigos a hacer lo mismo!
Actualizado: octubre de 2024




