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Existen muchas medidas que las personas pueden tomar en sus casas para adaptarse y manejar los impactos del cambio climático, tales como el calor extremo, las inundaciones y las sequías.
El cambiar a fuentes de energía más limpias e instalar material aislante para reducir las necesidades de subir la calefacción o el aire acondicionado, marcan una diferencia significativa. Sin embargo, es cuando las ciudades adoptan estrategias sostenibles que el impacto se hace mucho mayor, ya que en ellas vive más del 80% de la población de los Estados Unidos. A nivel mundial, las ciudades generan dos tercios de las emisiones de efecto invernadero. Cuando las ciudades establecen espacios verdes, incentivan el uso de la energía solar, toman medidas para reducir el calor urbano y reducen el riesgo de inundaciones, las emisiones de gases de efecto invernadero disminuyen. Además, así comunidades enteras se vuelven más habitables y hasta logran ahorrar dinero.
El adoptar estrategias sostenibles requiere de la participación activa tanto del gobierno como de la comunidad. El informar sobre soluciones ecológicas es clave para despertar el interés, por lo que a continuación se presentan algunas estrategias con las que cualquier ciudad puede mejorar su sostenibilidad.

Implementación de un plan de acción climática
Un plan de acción “verde” o “de habitabilidad” para una ciudad puede convertirse en un modelo para que la sostenibilidad tenga éxito. Tales planes tienen el potencial de establecer una visión, identificar las partes interesadas, y fijar objetivos económicos y plazos de ejecución. Además, pueden incluirse otros elementos, como infraestructuras resilientes al clima, carreteras y sistemas de agua, eficiencia energética, viviendas asequibles y transporte justo y accesible.
Mejoramiento de los códigos de construcción
Los edificios representan más de una cuarta parte del consumo energético en EE. UU., por lo que el incluir normas de sostenibilidad en los códigos de construcción ayuda a las ciudades a cumplir sus objetivos. Esto implica crear normas y reglamentos para edificios nuevos, así como para la modernización de estructuras antiguas. En Seattle, por ejemplo, se han instituido códigos de construcción con requisitos respecto al consumo de energía eléctrica, y objetivos para la reducción de gases de efecto invernadero. Los códigos también pueden utilizarse para incentivar medidas sostenibles como la instalación de energía solar en los tejados de edificios nuevos.

Incorporación de superficies más inteligentes
Superficies de uso común, como el pavimento de asfalto y las tejas de asfalto, aumentan la temperatura en el entorno. La temperatura superficial de un “techo verde” similar a un jardín, con una capa de plantas vivas, puede ser de 14°C menos que la de los techos convencionales, y puede reducir la temperatura del aire en las inmediaciones hasta por -6 °C. En Atlanta se exige que las nuevas construcciones comerciales y residenciales utilicen techos de colores más claros, o material de techo frío altamente reflectantes, y se estima que con una cobertura del 80%, esto reducirá la temperatura general de la ciudad por 1,1°C.
La Coalición de Superficies Inteligentes afirma que el uso de superficies verdes y reflectantes que reducen el calor también conlleva a una mejora en la salud pública mientras crea empleos y ahorra dinero.
Reducción de inundaciones al mínimo
En las ciudades afectadas por un aumento en precipitaciones e inundaciones a causa del cambio en el clima, los jardines de lluvia y otras soluciones naturales para el manejo de aguas pluviales, ayudan con la prevención y el control de las inundaciones y a la vez mejoran la biodiversidad local. Los “jardines de lluvia” son terrenos bajos en los cuales se plantan intencionalmente hierbas y plantas florecientes que favorecen la vida silvestre. En ellos se colecta el agua de lluvia proveniente de techos, entradas de vehículos o calles, filtrándola y permitiendo que sea absorbida por el suelo.
El pavimento permeable es otra solución, ya que tiene huecos que permiten que el exceso de agua se filtre al suelo subyacente, en lugar de bloquearla y causar que se desborde hacia los desagües, como sucede con el pavimento tradicional.
Siembra de árboles
Cada año, el calor extremo causa la muerte de más personas en EE. UU. que los huracanes, tornados e inundaciones. Algo tan simple como un árbol que dé mucha sombra puede salvar vidas, reduciendo la temperatura en las calles hasta por 10°F. Los árboles también purifican el aire y dan protección contra tormentas fuertes, aparte de albergar aves e insectos beneficiosos y promover nuestro bienestar mental.

Electrificación de las flotas vehiculares urbanas
El transporte público es fundamental para cualquier ciudad sostenible, junto con calles peatonales y ciclovías. Sin embargo, los vehículos de transporte público pueden contaminar el aire. Por eso, la ciudad de Nueva York se ha fijado la meta de electrificar su flota municipal para el año 2035, incluyendo automóviles, furgonetas, camionetas, barredoras y vehículos de saneamiento. Esto reducirá las emisiones, mejorará la calidad del aire y ahorrará dinero. Todas las ciudades pueden seguir este ejemplo, y algunos estados apoyan la transición a flotas de vehículos sin emisiones, ofreciendo incentivos en forma de subvenciones y reembolsos.
Implementación de compostaje en toda la ciudad
En 1996, San Francisco se convirtió en la primera ciudad estadounidense en implementar un programa de compostaje urbano. Sus beneficios incluyen la reducción de desechos y emisiones de metano, la conservación del agua y el enriquecimiento del suelo para la agricultura local en granjas y jardines. Desde entonces, otras ciudades, grandes y pequeñas, han iniciado programas de compostaje con similar éxito. Los programas municipales no deben permitir el uso de bolsas de plástico "compostables", ya que éstas pueden contener sustancias químicas peligrosas y ser tan tóxicas como el plástico convencional.

Las ciudades sostenibles y las comunidades de color
El calor extremo presenta riesgos significativos para la salud, especialmente para quienes trabajan al aire libre y para las poblaciones vulnerables como los niños, adultos mayores, personas con afecciones preexistentes, al igual que comunidades afroamericanas, latinas y económicamente desfavorecidas. La transición a energías limpias mejora la calidad de aire y fomenta comunidades más saludables.
El uso de superficies más inteligentes ofrece resultados similares, según un análisis de superficies en el Aeropuerto Internacional de San Francisco, el cual demostró que áreas grandes con superficies oscuras e impermeables, retienen el calor y las aguas pluviales, lo que aumenta la temperatura en los aeropuertos y los hace más propensos a inundaciones. El uso de superficies más sostenibles protege la salud y la comodidad de quienes trabajan al aire libre.
¡Tome acción!
Reúna a un grupo de vecinos interesados y explíqueles a sus legisladores y a los comités municipales encargados de la conservación ambiental, por qué el adoptar medidas sostenibles es fundamental para la salud de todos los habitantes de la ciudad. Si tienen preguntas, comparta recursos útiles para ayudarles a implementar los cambios necesarios.
Lista completa de fuentes.
Lanzado en septiembre de 2025




