Apuntes Sobre Aire Limpio

En marzo de 2011, la Agencia de Protección Ambiental [EPA, por sus siglas en inglés] presentó una nueva regla llamada ESTÁNDARES DEL MERCURIO Y TÓXICOS EN EL AIRE. Tras veintiún años de preparación, esta es la primera norma nacional creada para reducir las emisiones de mercurio en el sector eléctrico. La EPA necesita urgentemente apoyo para estos nuevos estándares, que serán finalizados en noviembre de 2011.

Las plantas de combustión de carbón son la fuente principal de emisiones de mercurio tóxico al aire de los Estados Unidos. Esta materia es muy peligrosa. El mercurio es una potente neurotoxina que puede causar daño a los fetos y a los cerebros en desarrollo de niños pequeños. Casi tres cuartas partes de las emisiones atmosféricas de mercurio provienen de plantas eléctricas de carbón; más de 400.000 recién nacidos se ven afectados por la contaminación por mercurio cada año.

Las plantas estadounidenses de carbón producen 386.000 toneladas de contaminantes aéreos peligrosos cada año. Estos venenos afectan a todas las partes del cuerpo humano, dando lugar a enfermedades, defectos congénitos, daños cerebrales, muerte prematura y cánceres. Los fetos, los bebés y los niños pequeños son especialmente vulnerables.

Entre otras sustancias tóxicas, el arsénico, el cromo y el níquel causan cáncer; el plomo hace daño al sistema nervioso; los gases ácidos irritan la nariz y la garganta; las dioxinas afectan a los sistemas endocrino, reproductivo e inmunológico; y los compuestos orgánicos volátiles debilitan los pulmones y los ojos.

Los que se oponen quieren recortar al máximo estos y otros estándares de aire limpio. Varias normas para reducir las emisiones de mercurio provenientes de otras fuentes ya han sido atacadas en la Cámara de Representantes. Además, ahora hay un intento, puesto en marcha por el representante Fred Upton (R-MI) y por los senadores Mitch McConnell (R-KY) y Jim Inhofe (R-OK), de paralizar la autoridad de la EPA para controlar la contaminación de otras plantas de energía.

La Ley de Aire Limpio es literalmente un salvavidas. Fue promulgada como ley por Richard Nixon en 1970. Es una de las leyes medioambientales de mayor éxito en todo el mundo.

El Congreso enmendó la Ley de Aire Limpio en 1990 para controlar las emisiones industriales de contaminantes peligrosos del aire, pero las plantas de combustión de carbón estuvieron exentas hasta el año 2000. Durante los veintiún años en que las reglas han estado en desarrollo, los ingenieros estadounidenses han inventado tecnologías económicas para filtrar emisiones. Muchas plantas estadounidenses ya han empezado a emplearlas y ello no ha causado la pérdida de empleos ni daño a sus negocios. Estos ejecutivos responsables de plantas de carbón entienden que no deben seguir envenenando nuestro agua y nuestro aire.

La Ley de Aire Limpio ha impedido cientos de miles de muertes prematuras, millones de ataques de asma, y decenas de millones de enfermedades respiratorias infantiles. Estos beneficios para la salud fueron buenos para la economía estadounidense.

Nuestra industria tecnológica del medio ambiente ha crecido tanto que actualmente genera cerca de 300 mil millones de dólares anuales en ingresos, produce 40 mil millones de dólares en exportaciones, y emplea a 1,6 millones de estadounidenses.

La Ley de Aire Limpio ha devuelto 30 dólares en beneficios de salud y económicos medibles por cada dólar invertido.